La huelga médica desborda al Gobierno: Mónica García convoca una reunión de urgencia con CESM
La tensión llevaba meses en el aire, pero esta semana ha estallado con una fuerza que nadie en el Ministerio de Sanidad puede seguir ignorando.
Más de 80% de los médicos hospitalarios y más del 60% de los médicos de Atención Primaria se han sumado a una huelga nacional de cuatro días que ya es la mayor protesta sanitaria en años. Y ese éxito masivo es el que ha obligado a Mónica García a mover ficha.
Sanidad ha citado “de urgencia” al comité de huelga mañana. Una reunión que no formaba parte de los planes de la ministra hasta que las manifestaciones, las consultas vacías y la presión social se hicieron imposibles de esquivar.
Pero… ¿cómo hemos llegado a este punto? Vamos por partes.

Por qué los médicos han ido a la huelga: el Estatuto Marco y una década de hartazgo
El detonante oficial es la reforma del Estatuto Marco, la norma que regula las condiciones laborales de todo el personal del Sistema Nacional de Salud.
La profesión médica lleva años reclamando algo muy sencillo de entender:
Un estatuto propio.
Una regulación específica.
Un marco laboral que refleje que un médico no es “un trabajador más” dentro del sistema.
No piden privilegios, piden justicia:
turnos imposibles, guardias que rozan lo inhumano, falta de plantillas, retribuciones estancadas, jubilaciones que llegan con agotamiento físico y mental y un nivel de responsabilidad que no tiene comparación con ninguna otra categoría sanitaria.
La ministra, sin embargo, se ha negado en todo momento a aceptarlo.
Su postura ha sido la misma desde el principio:
Un único Estatuto Marco para todos los profesionales.
Mismos criterios.
Misma norma.
Según ella, esto evita desigualdades, facilita la movilidad y consolida una visión común del servicio público.
Según los médicos…
es una forma elegante de decir: “Todos iguales, aunque nuestras condiciones y responsabilidades no tengan nada que ver.”
Las protestas se desbordan: hospitales, centros de salud y calles llenas de batas blancas
El lunes, cuando arrancó la huelga, las imágenes lo dijeron todo:
Calles repletas de médicos con batas, pancartas y un mensaje directo:
“Ya no podemos más.”
En hospitales de toda España, los paros superaron el 80%, un dato altísimo para el sector sanitario, donde muchos profesionales dudan antes de hacer huelga por responsabilidad hacia los pacientes.
Pero esta vez la situación es distinta.
Lo que está en juego no es una paga extra ni un complemento.
Lo que está en juego es el futuro de la profesión.
La postura de la ministra: “Todo lo que es competencia nuestra ya lo hemos incluido”
Mónica García no ha variado su discurso, ni siquiera ante la presión social.
Repite tres ideas clave:
- El borrador ya incorpora todas las reivindicaciones que dependen de Sanidad.
- Las condiciones salariales, plantillas o jubilaciones son competencia de las comunidades autónomas.
- La unidad del Estatuto Marco debe mantenerse para evitar desigualdades.
El problema es que estas respuestas han sido interpretadas por los médicos como una forma de lavarse las manos.
Porque, como recuerdan desde CESM:
“Sanidad ha ignorado a los médicos durante tres años de negociación del Estatuto Marco.
Solo nos ha recibido cuando les denunciamos por no aceptar al comité de huelga.”
Tres reuniones previas y un fracaso total:
Las promesas de la ministra no se han reflejado en ningún documento oficial, y por eso CESM votó hace unos días continuar con la huelga.
La reunión de mañana: ¿avance real o estrategia para desactivar la huelga?
Será la cuarta reunión bilateral en dos semanas, pero la primera en la que el Ministerio acude con la presión de un país entero mirando.
Los médicos lo tienen claro:
esperan hechos, no palabras.
Si el Gobierno mantiene su postura de rechazar un estatuto propio o un ámbito de negociación específico para la profesión médica, la huelga podría no solo continuar, sino intensificarse.
Porque esta vez, y esto es lo más importante, el colectivo está extraordinariamente unido.
Y cuando 200.000 médicos en España empujan en la misma dirección…
el ruido se escucha en todas partes.
Un conflicto que no termina mañana: esto solo es el principio
Aunque la reunión sea positiva, la herida está abierta.
La confianza entre los sindicatos médicos y el Ministerio está bajo mínimos.
Y la reforma del Estatuto Marco, tal y como está planteada, es vista por muchos médicos como un ataque frontal a una profesión ya agotada.
La frase que más se repite estos días en las protestas es:
“No queremos héroes, queremos médicos con condiciones dignas.”
Y ese es, en el fondo, el corazón del problema.
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